En la actual situación de pandemia por Covid-19, cuidar y apoyar al personal de Salud es un tema indiscutible y primordial.

Esta primera afirmación, queparece obvia, deja de serlo cuando ya hay más de medio centenar de amparos judiciales que avalan pedidos formales del personal de salud que solicitan se los provea en forma adecuada de equipos de protección personal (EPP). 

En general, las presentaciones judiciales a las que hemos tenido acceso reclaman la entrega urgente de los EPP recomendados por la OMS, por el Ministerio de Salud de la Nación y por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo -ya que las ART deben responder ante los riesgos-.

Uno de los amparos mejor fundados es el que obliga al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a entregar EPP al personal de salud del hospital Ramos Mejía. El fallo se fundamenta en el artículo 20 de la Constitución de la Ciudad, que establece que el gasto público en materia de salud constituye una inversión social prioritaria.

Fue necesario llegar a esta instancia judicial para obligar al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a entregar los elementos de protección que se requerían: el fallo reafirma el derecho del personal de salud “a contar con todas las medidas y elementos que resulten necesarios para evitar el contagio del COVID-19 en ocasión de sus funciones”, y ordena “que dichas medidas y elementos deben ser diseñados y proveídos por el GCBA en tanto empleador”,obligando también a la ART, conjuntamente con el Gobierno de la CABA, en cuanto a las responsabilidades por los riesgos asumidos.

Nos alarma también, en particular, y como ejemplo de algunas iniciativas que denunciamos, que haya instituciones científicas que propongan – y algunas instituciones sanitarias que pretendan llevar a la práctica- el reprocesamiento o la esterilización, sin evidencia científica que lo avale, de dispositivos respiratorios como los N95, de suma importancia para la protección del personal de salud que está en contacto, o en peligro potencial de estar en contacto, con pacientes Covid.

Y esto lo subrayamos, porque en una situación como la actual, apartarse de las recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación y de los fabricantes de los productos autorizados, sin apoyarse en  evidencia científica, cuando en otros países tampoco se cuenta con evidencias acerca de la efectividad de los procesos que se pretende aplicar a estas máscaras contaminadas, nos parece temerario. Más aún, con las características particulares de reuso repetido de estos productos en nuestro medio. Porque no se puede exponer al personal de salud a una posibilidad de infección con un producto que se pretende decir que ha sido reprocesado y esterilizado –en contra de toda la bibliografía disponible-, cuando ni siquiera se lo puede lavar. Menos aún proponer técnicas riesgosas y de dudosa efectividad como la radiación UV.

Se debe poner siempre en conocimiento del personal de salud a qué se lo estaría exponiendo.  (Para más detalles sobre este tema recomendamos consultar el artículo “Problemas en el uso de respiradores N95”: http://www.ceprofar.com.ar/2020/04/20/problemas-en-el-uso-de-respiradores-n95-barbijo-con-filtro-de-particulas-n95/ )

En estos momentos críticos, hay procedimientos que no son opinables, y los profesionales de la salud debemos seguir la rectoría de las autoridades sanitarias y las recomendaciones oficiales en cada momento respecto a los EPP, que pueden ser dinámicas. Pero si las iniciativas pretenden avanzar buscando o avalando un ahorro económico, proponiendo procedimientos sin pruebas y sin evidencias comprobables, ocultando los riesgos a los usuarios, se las debe denunciar.

Llamamos la atención en particular sobre el uso correcto y los cuidados que deben seguirse con respecto a los EPP, porque ya hay antecedentes de que fueron fuente de contagio interpersonal entre integrantes del equipo de salud.

En una situación de crisis, hay que actuar rápido pero con cuidado, y apoyarse en el conocimiento y la experiencia científica disponible para asesorar a quienes deben decidir las normas operativas.

 A la vez, es importante que en estos momentos todas las entidades sigan las indicaciones de las autoridades sanitarias: si cada una quisiera seguir sus propias iniciativas y opiniones, se generarán prácticas riesgosas y una mayor transmisión del virus.

Desde CEPROFAR continuaremos requiriendo el apoyo y cuidado que merece nuestro personal de salud en esta emergencia, exigiendo que se le garantice las condiciones de trabajo adecuadas y no exponiéndolo a más riesgos a los que ya enfrenta.

COMISIÓN DIRECTIVA

Centro de Profesionales Farmacéuticos Argentinos (CEPROFAR)

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